@elvis_ente

11 abril, 2008

Nuevo desafíos para la Militancia; la Defensa de la Seguridad Alimentaria


Abril de 2008; estamos entrando en un momento único de la historia nacional. Los motivos son muchos, pero en este caso nos referiremos a nuestro sexto año de crecimiento económico consecutivo. La sociedad da cuenta de este dato renovando su agenda de social; nuevos escenarios, nuevas oportunidades; nuevas alianzas y también nuevos conflictos.
Ayer el reclamo era de los millones de excluidos que dejaron las politicas neoliberales que marcaron el siglo XX. Quienes cortaban las calles eran desocupados que no podían hacer huelga ni presionar de otra manera; y el objetivo era comer, sobrevivir.
Sin embargo -mientras se abatiía la miseria sobre millones de hogares argentinos - los sectores "socialmente integrados" se fueron adaptando a la "incomodidad" de la pobreza creciente y el piquete. Finalmente... mirando para otro lado y dando la vuelta por otra esquina podían vivir rodeados de la necesidad de sus compatriotas sin siquiera preocuparse porque así lo establecían la "leyes del mercado".
Si el tejido social se fragmentaba, era porque los"fracasados" no podían competir en el nuevo orden inexorable de la globalización propuesta por el imperio. En todos los años en los que se destruyó el salario y la dignidad del trabajo ningún "propietario" protestó.
Si secuestraban a un compañero; algo habrá hecho. Si cerraba una fábrica; no eran competitivos. Los señores "propietarios" siempre han distinguido entre sus intereses y los del conjunto de la sociedad. Ayer, hoy y siempre.
Sólo el surrealista gobierno de De la Rúa -corralito mediante- logró unir en su contra el bombo y la cacerola. Quizás ese fue el fondo al que debíamos llegar para tomar la senda de la construcción nacional.
El Proyecto Nacional.
El recuerdo tenebroso del infierno nos llevó hacia adelante -buscando el purgatorio- casi sin discutir el rumbo. Cualquier cosa es mejor que nuestro pasado reciente.
Y así es que durante los últimos 5 años la Agentina creció sin discutir seriamente un poroyecto nacional. Las jugosas ganancias derivadas de la devaluación y el aumento del precio internacional de los commodities hizo que ganaran mucho muchos sectores de la economía, y permitió al Gobierno Nacional sacar de la exclusión a millones de argentinos.
Pero aún no se percibe una dinámica que nos lleve sin escalas hacia una Argentina soialmente justa; por el contrario, se han agudizado los procesos y los síntomas de la concentración y extranjeriización de la economía.
Y la verdad es que cualquier Nación se construye sobre las oportunidades de progreso y movilidad social que se le ofrece a sus habitantes; sino es así no hay Proyecto Nacional viable.
Y un país con oportunidades debe tener como prioridad afianzar la seguridad alimentaria de la población. Y esto se hace sosteniendo la diversidad agropecuaria porque es la base de un pueblo fuerte.
Ese es el espíritu que guió el accionar de nuestra Presidenta, accionar que expresa el deseo de progresar de los eternos excluidos de la historia.
Todos los militantes del campo popular debemos sostener este paso, cuya trascendencia es más política que económica. La Argentina del siglo XXI- nuestro hogar y el de nuestros descendientes se construiran a fuerza de medidas redistributivas. Políticas públicas orientadas a una creciente transferencia de recursos de los sectores concentrados hacia las capas populares.
Y esta agenda nacional sin duda traerá nuevos conflictos, paradógicamente con algunos roles invertidos respecto de la la era pasada. Quienes cortan las rutas y desabastecen a la población ya nos son los andrajosos excluidos de siempre, sino aquellos que reaccionan con violencia en defensa de sus privilegios basados en el orden social impuesto desde la época de la conquista.
Y quienes defenderemos el modelo de construcción nacional no serán esta vez los especialistas de Harvard, sino los cuadros militantes que no estamos dispuestos a dar ni un paso atrás.

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