@elvis_ente

05 mayo, 2008

El Fin de la Pena VI


La expansión urbana y económica de finales del siglo XIX y su consecuente explosión demográfica derivó en un pronunciado aumento en la cantidad de delitos y en la necesidad de construir un espacio más amplio para albergar en mejores condiciones (de seguridad) a la cada vez mayor población penada.
Una nueva penitenciaría se construyó en las actuales calles Chile y Sarmiento, donde hoy se ubica un Gran Hotel junto al teatro independencia. Esta nueva cárcel funcionó -como gran parte de los edificios de la ciudad- hasta el terremoto de 1861.
La prisión sirvió de base para el proyecto de la actual penitenciaría y para otras en el país, ya que fue la primer cárcel en el país construida según el esquema panóptico en su variante radial.
En 1887 se dictó las ley que ordenaba la construcción de la nueva penitenciaría. Durante la gobernación de Don Emilio Civit se decidió la construcción una nueva cárcel en terrenos que pertenecen a la Dirección de Parques de la Provincia.
Nuestros antepasados buscaban hacer la mejor cárcel de la región; con agua potable y energía eléctrica. Por eso, para bajar costos y sumar servicios, eligieron un predio cercano a los depósitos de agua del Parque General San Martín y del entonces Hospital Provincial (hoy Fundación Eureka) que también estaba en construcción.
Se empezó a mover el suelo en 1894 con la obra a cargo del arquitecto Pedro Sancio. La cárcel se terminó de construir en 1905 y ese mismo año se inauguró. Hubo una gran fiesta y los funcionarios le sonrieron a la prensa.
Fue considerada en su época un ejemplo de seguridad penitenciaria por su gran muro perimetral. Se aplicó un sistema radial celular basado en el panóptico de Jeremías Bentham. Se inauguraron ocho pabellones, que con los años se elevaron a dieciséis.
Es una lástima y una deshonra para nuestra comunidad que aquello con que tanto esfuerzo y sensatez construyeron los probos funcionarios de aquél entonces sea hoy un objeto de aplicación de medidas cautelares de los Tribunales Internacionales.
La República Argentina no ha quedado al margen del crecimiento de la población carcelaria de los países centrales. La tendencia decreciente en la población carcelaria durante la primera parte de los '70 terminó como una "curva en forma de U": hacia el fin de la década, la disminución se había anulado. Y durante la década de los '80, las cifras se dispararon. Esto continuó en los '90, dándole al mundo occidental un récord absoluto en términos de población carcelaria. Entre 1979 y 1993 las cifras en EE.UU. incrementaron de 230 a 532 por 100.000; las cifras canadienses, de 100 a 125; las británicas, de 85 a 95; las noruegas, de 44 a 62, las holandesas, de 23 a 52, y así en más.
La cantidad de procesados respecto de los penados es representativo de las dificultades operativas que padecen muchos poderes judiciales en nuestro país. Sin duda la lentitud de los procesos y la crisis económica general repercuten en la concentración de procesos en relación a las sentencias.
La superpoblación carcelaria afecta considerablemente los tratamientos penitenciarios, ya que agudizan las consecuencias de la masificación y el hacinamiento mientras dificulta los abordajes terapéuticos y la educación.
Este desfasaje se debe tanto a la falta de inversión como al aumento de hechos delictivos por sobre el crecimiento vegetativo de la población.
Con respecto a los programas de reinserción la ley 24.660 / 6513 establece que en el Sistema Penitenciario Provincial la educación debe ser obligatoria. Hasta el año 1997 existían aulas satelitales, es decir sin ningún lugar fijo. A partir de ese momento se instala de manera definitiva el Area Educativa, (casi una escuela) se crean módulos, aulas, la dirección del establecimiento, bandera con mástil y también talleres, destinados a actividades especiales que requieren otro espacio físico.
La Dirección General de Escuelas administra en el penal una escuela de educación primaria: el CEBA (Centro de Educación Básica para Adultos) n° 3-122, en la que se complementa la educación básica con talleres de cestería, carpintería, peluquería, ajedrez, informática, inglés y gimnasia, denominándose más específicamente "Area de Educación y Capacitación Laboral".
Existe además la posibilidad de que cada interno realice sus estudios de nivel medio a través de un bachillerato libre donde los alumnos estudian las asignaturas y se presentan ante su profesor para rendir exámenes de matemática, geografía, literatura, historia y química.
Existían algunos programas de tratamientos psicofisicos para internos del penal; Programa De Jovenes Adultos: creado para asistir a la población de entre 18 y 21 años; se capacita al personal penitenciario conjuntamente con docentes, profesionales de la División Psicosocial (psicólogos, trabajadores sociales) y maestros de distintos talleres; Programa De Drogadependencia: consiste en terapias grupales, también se hacen tareas de prevención a nivel familiar de los internos; Programa Para Portadores Del Virus H.I.V.: se realiza un abordaje similar al programa de drogadependencia y Programa De Alcoholicos Anónimos: diseñado para penados que obtienen beneficios. (continuará)

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